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LANZADERA ESPACIAL RUSA


Por si alguien consideraba que el programa espacial ruso estaba moribundo, al menos dos de los seis nuevos proyectos de lanzadera espacial que ha concebido la sociedad RKK Energya, serán oficialmente presentados a Roskosmos, la agencia espacial rusa.
Realmente no es una sorpresa, porque Sergueï Krikalev, constructor en jefe adjunto (y cosmonauta) de RKK Energya, ya había insinuado hace algunos meses que su empresa presentaría un proyecto de lanzadera a la agencia espacial. Más tarde, nos enterábamos por la misma fuente que Rusia contaba con instalar su propia sección en la Estación Espacial Internacional. Este proyecto había estado prácticamente abandonado en respuesta a las dificultades económicas del país y los Estados Unidos parecen abandonar el proyecto en su conjunto en provecho del vasto programa de regreso a la Luna.
Según un portavoz oficial de RKK Energya, la nueva lanzadera será totalmente reutilizable y reemplazará a la nave Soyuz. Su utilización debería extenderse a los vuelos hacia la Luna y Marte, con la reserva desde luego, que Roskosmos desbloquee los fondos necesarios para su puesta en marcha.
Más confortable, cinco veces más espaciosa y concebida para vuelos de larga duración, contendrá seis asientos y podrá, en una versión "turística", llevar a dos pilotos y a cuatro pasajeros "de pago". No se sabe nada más por el momento, si bien diferentes variantes del proyecto preveen añadir un módulo de transporte adicional que puede aumentar la carga útil a 12 toneladas.
Anatoli Perminov, director general de Roskosmos, anunció la próxima construcción de un nuevo cosmódromo en la región del río Amur (no lejos de la frontera china), que sería destinado a las misiones tripuladas por medio de nuevas naves. Según sus declaraciones, las primeras infraestructuras del nuevo proyecto estarán creadas en cinco años, para una puesta en funcionamiento en el período 2018-2020.
"Antes del 2010, elaboraremos los proyectos y se abordará la primera etapa de la obra. Un cosmódromo moderno representa en el fondo, una ciudad entera, con talleres de ensamblaje, fábricas, carreteras y vías férreas. Todo ello debe esta construido en cinco años", concluye.
En el caso de la ISS como en el de las lanzaderas, la estrategia parece ser la misma. Los beneficios potenciales de la explotación de la Estación Espacial, así como del vehículo de transporte polivalente parecen irrisorios incluso negativos, excepto si no hay competencia. Y este es el caso aquí, ya que no sólo las ambiciones de la NASA parecen ser constantemente limadas en cuanto a la ISS (donde los tres ocupantes pasan más tiempo en labores de mantenimiento que en experimentos científicos), pero sobre todo en el dominio del transporte espacial tripulado, porque la agencia americana será incapaz de transportar en vehículo a sus propios astronautas entre 2012 (fecha de la retirada de las lanzaderas) y 2016-2018 (fecha de puesta en servicio del CEV, su sucesor).