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MOVER ESTRELLAS


Es una idea audaz. En un reciente artículo de Discover Magazine, el pionero de la realidad virtual Jaron Lanier propone que nos pongamos a trabajar para resituar las estrellas próximas con el fin de crear formas geométricas, o al menos que empecemos a buscar lugares donde los alienígenas ya lo hayan hecho.
¿Mover estrellas para crear formas?. Es una locura. Sin duda, pero no hay ninguna razón física para que no sea posible; ocurre continuamente cuando las galaxias colisionan entre ellas. Por supuesto, una rociada de estrellas lanzadas al espacio intergaláctico al azar es muy distinta de un enorme signo de la paz. Para poder mover las estrellas se necesita un tractor gravitacional, y los ingenieros ya están diseñando este tipo de misión para una amenaza más cercana a nosotros; los asteroides. Haciendo que una nave se acerque a un asteroide y luche contra la gravedad que le empuja hacia abajo, de hecho se desvía la trayectoria del asteroide. A lo largo de un gran período de tiempo, es posible mover el asteroide en su órbita lo suficiente como para evitar que se estrelle contra la Tierra.
La misma idea pero a mayor escala. Se lanza una flota de naves para que jueguen con las órbitas de los objetos del Cinturón de Kuiper. Esos objetos podrían caer en el interior del Sistema Solar y alterar el movimiento del Sol en la galaxia. En un largo período de tiempo (un período muy, muy largo) se le podría transmitir un cambio de velocidad suficiente como para dirigir nuestra estrella a cualquier lugar que quisiéramos.
Con esta técnica y unos cuantos millones de años, se podrían alinear estrellas en formaciones, que demostrarían que existe una inteligencia detrás de ello. Cuantas más estrellas compusieran la formación, mejor sería el mensaje.
Una sugerencia interesante, hecha a Lanier por Piet Hut en el Instituto para Estudios Avanzados, es la de un sistema binario de múltiples anidamientos. Imagine sistemas binarios, sistemas binarios orbitando, sistemas binarios orbitando. Con una formación de 16 estrellas, se conseguiría una forma que la madre naturaleza nunca hubiera creado sola, pero que sería estable durante largos períodos de tiempo. Desde distancias largas los astrónomos no podrían distinguir las estrellas una a una, pero sabrían sin ningún género de duda que algo extraño ocurría.
La ventaja de esto, naturalmente, es que las estrellas son visibles desde distancias enormes. ¿Por qué molestarse en enviar enclenques señales de radio, pudiendo disponer de la energía de toda una estrella?.
Los físicos predicen que las civilizaciones acabarán avanzando hasta el punto en que dominarán toda la energía de su planeta nativo, de su sistema solar, e incluso de toda su galaxia. Y si controlamos cada vatio de energía que produce cada estrella de la galaxia, nadie echará en falta la pequeña parte de energía usada para comunicaciones.