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EL PAJARO COSMICO


Utilizando la técnica de la óptica adaptativa, un equipo de astrónomos del ESO demostró que lo que se tomaba por una colisión de dos galaxias, observada con el telescopio Hubble, era de hecho una colisión triple. Un acontecimiento excepcional que nos muestra posiblemente una galaxia elíptica en formación.
La técnica de la óptica adaptativa comenzó a ser utilizada en astronomía al principio de los años 1990 pero ya estaba preparada desde hacía más tiempo en el marco del programa de "La guerra de las galaxias" lanzado por el presidente norteamericano Ronald Reagan a principio de los años 1980. Pero, como el secreto militar obliga, esta tecnología sólo se aplicó en el campo civil algunos años más tarde.
Gracias a ella, el instrumento NaCo, que equipa el VLT, puede corregir los efectos de las turbulencias atmosféricas sobre el grado de resolución de un telescopio. Recordemos que si un telescopio de un cierto diámetro puede observar detalles de una cierta finura a una longitud de onda dada, la agitación turbulenta de la atmósfera rebaja el grado de resolución de la capacidad teórica del instrumento. No obstante, deformando el espejo del telescopio con la ayuda de gatos elevadores controlados por ordenador, es posible corregir en cierta medida los efectos de la turbulencia sobre la formación de las imágenes. En la práctica, esto es sólo posible para el infrarrojo cercano.
Un equipo internacional de astrónomos acometió con esta técnica el estudiar un poco más de cerca una colisión de galaxias situadas a 650 millones de años de luz y catalogada bajo los nombres siguientes: ESO 593-IG 008 e IRA 19115-2124. El infrarrojo permitió penetrar a través de las nubes de polvo, y los investigadores concluyeron que en la colisión observada con el Hubble intervenían tres cuerpos, de los cuales uno era una nueva pequeña galaxia.