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EL EXPERIMENTO SOLSPEC


El 6 de diciembre de 2007, la lanzadera espacial Atlantis llevará en su interior el módulo espacial europeo Columbus. Irá equipado para un importante experimento que permitirá comprender mejor el impacto de la radiación solar sobre la atmósfera: Solspec.
Nos sorprendemos a veces al oír que nuestra estrella puede estar considerada como una estrella variable y cuyo ciclo no se repite de manera idéntica en el curso del tiempo. Pero sin embargo es cierto: hay que efectuar mediciones regularmente para seguir la evolución y extraer de ello importantes informaciones físicas.
El espectro del Sol es aproximadamente el de un cuerpo negro pero cuando se lo mira con una resolución suficiente, vemos claramente rayas de absorción debidas los átomos que componen su atmósfera. Ahora bien, la luminosidad del sol varía con el curso del tiempo, la forma compleja de este espectro evoluciona también, como por ejemplo con ocasión del famoso ciclo solar de 11,2 años y el de 22 años que se refiere a la polaridad del campo magnético del Sol.
Esto tiene potenciales consecuencias importantes sobre el clima y la química de la atmósfera y de la estratosfera terrestre, porque las moléculas que la componen absorben la luz en rangos muy precisos, muchos complejos procesos fisicoquímicos pueden verse afectados por una modificación de la intensidad de la luz en ciertas frecuencias.
Una mejor comprensión del proceso de calentamiento climático puede pasar pues, por una medición precisa de las variaciones de la irradiación solar.
El objetivo del instrumento Solspec (SOLar SPECtrum mesure) es precisamente medir la intensidad de la radiación solar con precisión del ultravioleta al infrarrojo. Se trata de la tercera generación de un espectrómetro belga que ya ha volado al espacio en cinco ocasiones durante los años 1990 a bordo de la lanzadera Atlantis.
El campo espectral cubierto por Solspec es crucial desde el punto de vista fotoquímico y climatológico de nuestra atmósfera, y su permanencia ininterrumpida en la ISS permitirá vigilar durante varios años las débiles variaciones del espectro solar.
Este control es importante para comprender los procesos de fotodisociación, fotoabsorción y las reacciones catalíticas que se producen en la estratosfera y que son dependientes de la longitud de onda.